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Reseñas de Google en 2026: qué ha cambiado y qué revisar
· 6 min de lectura
Google prohíbe ya las cuotas de reseñas y pedir que nombren a un empleado, y frena antes las oleadas falsas. Qué es nuevo, qué no y qué revisar en tu ficha.
En muchas peluquerías, clínicas y talleres funciona un pequeño juego interno: el empleado que consigue más reseñas en Google ese mes se lleva un detalle, y si la reseña le menciona por su nombre, mejor todavía. Hasta hace poco era una zona gris. Desde abril de 2026, Google lo dice por escrito en sus normas: eso no se hace.
Este artículo es para ti si tienes una ficha de empresa en Google (el antiguo Google My Business, ahora Perfil de Empresa) y vives en parte de las reseñas. Te contamos qué ha cambiado de verdad este año, con las fuentes de Google delante, qué sigue igual aunque se esté vendiendo como novedad y qué conviene revisar en tu negocio esta semana.
Lo que ha cambiado: dos frases nuevas en la política
Google tiene una política de contenido generado por usuarios en Maps con un apartado llamado manipulación de valoraciones. En abril de 2026 se añadieron dos ejemplos nuevos de lo que considera manipulación, según detectó la experta Amy Toman y recogió Search Engine Roundtable el 17 de abril:
- Que el negocio pida a su equipo conseguir un número concreto de reseñas.
- Que el negocio pida a su equipo conseguir reseñas con un contenido concreto, incluido que mencionen a un empleado.
Traducido a la vida real: los objetivos de «diez reseñas al mes por persona», los rankings de quién trae más estrellas y el típico «si te ha gustado, di que te atendió Laura» quedan dentro de lo prohibido. No porque pedir reseñas esté mal —Google lo permite expresamente siempre que respondan a una experiencia real—, sino porque las cuotas y los guiones empujan a pedirlas de forma selectiva y a que todas suenen igual, que es justo lo que sus filtros buscan.
Un matiz honesto: Google no ha aclarado hasta dónde llega lo de «contenido concreto». ¿Cuenta un cartel que diga «si te ha atendido bien Laura, cuéntalo»? Nadie lo sabe con certeza. Mientras no haya aclaración, lo prudente es no guionizar nada de lo que el cliente escribe.
Lo que ha cambiado: Google se pone antes de que la reseña salga
El 16 de abril, Google publicó en su blog las nuevas protecciones para negocios en Maps. Tres te afectan directamente:
- Detección de estafas de reseñas antes de publicarse. El caso típico: te llueven reseñas de una estrella y alguien te escribe ofreciéndose a «quitarlas» a cambio de dinero. Ahora, si hay un pico repentino de reseñas falsas en tu ficha, Google las retira, pausa temporalmente las reseñas nuevas, te avisa y muestra a los clientes un aviso explicando por qué están pausadas.
- Moderación con Gemini de las ediciones sugeridas. Los cambios que cualquiera propone a tu ficha (horario, teléfono, nombre) pasan un filtro automático antes de publicarse.
- Correos de aviso al propietario antes de que un cambio importante sugerido por otra persona entre en vigor en tu ficha.
Las cifras que da Google sobre 2025 explican por qué se ha puesto serio: más de 292 millones de reseñas bloqueadas o retiradas por incumplir sus normas, restricciones de publicación a más de 782.000 cuentas y más de 13 millones de perfiles de empresa falsos eliminados.
Lo que no es nuevo (aunque te lo vendan así)
Verás muchos artículos sobre «las nuevas normas de reseñas de 2026» que meten en el mismo saco cosas que llevan años en la política. Que no sean nuevas no las hace menos importantes, pero conviene saber qué es qué:
- Ofrecer algo a cambio de una reseña —descuento, sorteo, café gratis— ya estaba prohibido.
- Pedir reseñas solo a los clientes contentos, o desanimar las negativas, también. Google lo llama solicitar de forma selectiva las positivas.
- Presionar al cliente para que la deje en el local, con la tablet delante, tampoco está permitido.
Y lo que pasa si te pillan está descrito en la página de restricciones del Perfil de Empresa: Google puede impedir que recibas reseñas nuevas durante un tiempo, despublicar las que ya tienes y mostrar un aviso a los clientes diciendo que se han eliminado reseñas falsas de tu ficha. Te avisan por correo antes y puedes recurrir, pero el daño de ese cartel durante unas semanas es difícil de deshacer.
Si estás en España, súmale la ley: desde finales de 2025 las reseñas tienen que referirse a compras o servicios de los últimos treinta días. Lo explicamos aquí.
Qué revisar en tu negocio esta semana
No hace falta una auditoría. Con media hora y estas preguntas tienes la mayor parte cubierta:
- ¿Hay algún incentivo interno ligado a reseñas? Bonus, ranking, «empleado del mes» por estrellas. Si lo hay, cámbialo por algo que no dependa de cuántas reseñas trae cada uno: por ejemplo, la nota media del negocio en el trimestre, que premia el trabajo de todo el equipo sin empujar a nadie a perseguir clientes.
- ¿Qué dice exactamente tu equipo al pedir la reseña? Si hay guion, quítale cualquier frase que sugiera qué escribir o a quién nombrar. «¿Nos dejarías tu opinión en Google? Nos ayuda mucho» es suficiente.
- ¿A quién se la pides? Si alguien en tu equipo decide «a este sí, a este no» según lo contento que se ha ido el cliente, eso es pedir de forma selectiva. La salida más limpia es pedirla a todos los clientes de un servicio terminado, igual, sin filtrar.
- ¿Qué correo tiene tu ficha? Los avisos nuevos de Google (ediciones sugeridas, pausas por oleada de reseñas, restricciones) llegan al correo del propietario. Si es una cuenta que creó la agencia que te hizo la web hace cinco años y nadie mira, cámbialo hoy.
- ¿Cómo respondes a las reseñas? Contestar está bien y ayuda. Meter ofertas o palabras clave en las respuestas no aporta nada y a quien las lee le suena a anuncio.
Si las cinco respuestas te dejan tranquilo, no tienes que hacer nada más. Y si alguna no, casi siempre se arregla con un mensaje al equipo.
Si un día te cae una oleada de reseñas falsas
Lo que ha cambiado aquí es que Google ya intenta pararlo antes. Aun así, si te pasa: no pagues a nadie que se ofrezca a quitarlas, porque suele ser el mismo que las ha puesto. Denuncia las reseñas desde la herramienta de gestión de reseñas de tu ficha, guarda capturas y cualquier mensaje de extorsión, y no contestes en caliente a cada una. Una respuesta breve y tranquila en dos o tres de ellas («No tenemos constancia de esta visita; lo hemos comunicado a Google») vale más que veinte réplicas.
Dónde encaja un agente (y dónde no)
Lo que la política premia es justo lo que mejor hace una automatización sencilla: mandar el mismo mensaje, en el mismo momento, a todos los clientes que han terminado un servicio. Sin cuotas, sin elegir a quién y sin decirle a nadie qué escribir. Un agente que envía la petición al día siguiente de cada cita, con un texto que suene a tu negocio, cumple las normas de Google y la ventana de treinta días casi por diseño.
Donde no conviene meterlo: en decidir a quién pedirle la reseña según el tono de la conversación, ni en redactar respuestas automáticas a reseñas negativas sin que tú las veas antes. Lo primero es exactamente la solicitud selectiva que Google prohíbe, solo que hecha por una máquina. Lo segundo es tu reputación en público; ahí, que el agente proponga un borrador y tú decidas.
Si quieres quitarte de encima el envío de peticiones de reseña sin preocuparte de si cumple, el agente de operaciones se encarga de ese tipo de tareas recurrentes, y tú apruebas el mensaje una vez.
