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Plazos de entrega en tu tienda online sin prometer de más
· 7 min de lectura
Hora de corte, zonas, productos bajo pedido y frases prohibidas: qué preparar para que tu agente conteste «¿cuándo me llega?» sin comprometer fechas.
Un cliente te escribe un martes por la noche: «Es para el cumpleaños de mi hija el sábado, ¿me llega a tiempo?». Si contesta una persona con la cabeza en su sitio, mira el pedido, piensa en el transportista y responde con cautela. Si contesta un agente al que solo le has dicho «enviamos en 24-48 horas», lo más probable es que diga que sí. Y el sábado tienes un cliente enfadado, una reseña de una estrella y la sensación de que la IA te ha metido en un lío. Este artículo es para ti si tienes una tienda online pequeña y quieres que un agente conteste las preguntas de envío sin comprometer fechas que no controlas. Al acabar tendrás claro qué información prepararle, en qué formato y qué frases no debe decir nunca.
Por qué el agente promete de más
Un agente de IA no miente por maldad: rellena huecos. Si tu web dice «entrega en 24-48 h» y nadie le ha explicado que eso cuenta desde que el paquete sale de tu almacén, que los sábados no preparas pedidos y que a Canarias tarda una semana, él hará la cuenta más sencilla y optimista. El cliente pregunta por una fecha concreta y el agente, que está hecho para ser útil, le da una fecha concreta.
El problema casi nunca es el modelo, es la información. «24-48 h» es un eslogan, no un dato. Para que el agente conteste bien necesita lo mismo que necesitaría alguien nuevo en tu equipo el primer día: cómo funciona de verdad tu logística, con sus excepciones. La buena noticia es que eso cabe en una hoja de una o dos páginas, y prepararla te lleva una tarde.
Paso 1: separa preparación y transporte
El error más común es dar un único plazo cuando en realidad hay dos. Uno depende de ti (preparar el pedido) y otro del transportista (llevarlo). Escríbelos por separado:
- Hora de corte. Hasta qué hora un pedido sale el mismo día. Por ejemplo: «Pedidos pagados antes de las 13:00 de lunes a jueves salen ese día; los de viernes después de las 13:00 salen el lunes».
- Días de preparación. Si trabajas con stock propio, quizá sea el mismo día. Si dependes de un proveedor o de un almacén externo, pon el plazo real, no el ideal.
- Días que no se trabaja. Fines de semana, festivos nacionales y, ojo, festivos locales de tu ciudad o de la del almacén. Un festivo local un lunes se come un día que el agente no sabe que existe.
- Plazo del transportista por destino, en días laborables y desde que recoge.
Con eso el agente ya puede razonar como tú: «Si lo pides hoy jueves antes de la una, sale hoy y la entrega habitual en península es de uno a dos días laborables, así que lo normal es viernes o lunes». Fíjate en que no hay ningún «seguro» en esa frase.
Paso 2: plazos por zona y por método de entrega
No todos tus clientes viven a la misma distancia del almacén. Haz una lista corta con cada zona a la que envías y su plazo habitual: península, Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla, Portugal o el resto de Europa si vendes fuera. En los envíos a Canarias, Ceuta y Melilla añade una nota sobre los trámites de aduana, porque es justo donde más se alargan los plazos y donde más sorpresas hay con cargos que paga el cliente al recibir.
Haz lo mismo con los métodos: envío estándar, urgente, punto de recogida, recogida en tienda. Si el urgente solo lo garantiza el transportista en capitales de provincia, apúntalo. Si la recogida en tienda está lista «a partir de las 17:00 del día siguiente», apúntalo también. Cada detalle que escribes es una promesa en falso que el agente no hará.
Paso 3: los casos que rompen la regla
Aquí es donde se tuercen la mayoría de las conversaciones. Repasa tu catálogo y marca lo que no sigue el plazo general:
- Productos sin stock o bajo pedido. Si el producto se sirve desde el proveedor, el agente tiene que saber que el plazo es otro y que no es firme hasta que el proveedor confirma.
- Personalizados o hechos a mano. Grabados, tallas a medida, piezas que fabricas tú. Pon un rango honesto: «de 7 a 10 días laborables de fabricación, más el envío».
- Preventas. Fecha prevista de llegada del lote y qué pasa si se retrasa.
- Pedidos mixtos. Si alguien compra algo en stock y algo bajo pedido, ¿esperas a tenerlo todo o envías en dos veces? El agente tiene que saberlo para no dar el plazo del producto rápido.
- Temporadas fuertes. Black Friday, Navidad, rebajas. Añade cada año una nota temporal con los plazos ampliados y la última fecha recomendada para recibir antes del 24 de diciembre o de Reyes, y quítala cuando pase.
Si tu agente puede consultar el stock y el estado del pedido en tu plataforma —Shopify, WooCommerce, PrestaShop—, mejor que mejor: así sabe en cada caso si el producto está en almacén. Pero la hoja sigue haciendo falta, porque el stock te dice si hay unidades, no cuánto tarda el transportista a Lanzarote.
Paso 4: cómo tiene que hablar de fechas
Con los datos ya puestos, falta decirle cómo usarlos. Unas reglas sencillas que puedes copiar y adaptar:
- Rangos, no fechas cerradas. «Lo normal es que te llegue entre el viernes y el lunes», nunca «te llega el viernes».
- Explica de qué depende. «Si lo pides antes de las 13:00» o «una vez que el proveedor nos lo confirme». El cliente agradece entender el porqué.
- Frases prohibidas. «Seguro», «garantizado», «sin falta», «te lo prometo». Ponlas en una lista explícita; un agente cumple mucho mejor una prohibición escrita que una intención.
- Escalar cuando hay una fecha que importa. Si el cliente menciona un evento, un regalo, un viaje o la palabra «urgente», el agente da la información general y te pasa la conversación. Esa decisión —si te arriesgas, si propones el urgente, si le recomiendas otro producto que sí tienes— es tuya.
- Ante un retraso, datos y no excusas. Si el pedido ya está en camino y se ha atascado, el agente cuenta lo que dice el seguimiento y te avisa a ti; no inventa la causa ni ofrece compensaciones.
Antes de soltarlo, haz una prueba rápida: escríbele tú diez preguntas difíciles. «¿Me llega a Tenerife antes del jueves?», «¿lo tenéis para mañana si pago ya?», «si pido el grabado hoy, ¿lo tengo para el domingo?». Si alguna respuesta suena a promesa, el fallo está en la hoja o en las reglas, y se arregla ahí.
Cuándo es mejor que no conteste fechas
Hay situaciones en las que lo honesto es que el agente no entre en plazos concretos y se limite a la información general y a pasarte la conversación:
- Si tu stock no está sincronizado. Si la web muestra unidades que no tienes, el agente prometerá envíos de productos que no existen. Arregla eso primero.
- Si tu transportista no da un seguimiento fiable. Sin un estado real del envío, el agente solo puede repetir plazos teóricos, y ante un retraso no tiene nada útil que decir.
- Si tus plazos cambian cada semana. Si dependes de un proveedor imprevisible, mejor una respuesta prudente («te confirmamos el plazo en cuanto lo tengamos») que una fecha que vas a tener que desmentir.
Y un recordatorio que no tiene que ver con la IA: en España, salvo que acuerdes otra cosa con el cliente, la ley de consumidores fija un máximo de 30 días naturales para entregar un pedido (artículo 66 bis del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios). Si vendes productos bajo pedido con plazos largos, revisa que lo que dice tu web y lo que dirá el agente encaja con eso.
Lo que ganas con una tarde de trabajo
Una hoja de plazos bien hecha no solo sirve al agente. Es la misma información que necesita cualquiera que conteste por ti cuando estás de vacaciones, y obligarte a escribirla suele destapar cosas que tenías solo en la cabeza. El agente la aplica cada vez, a cualquier hora, sin el «bueno, yo creo que sí» que se te escapa un viernes a las ocho de la tarde.
Si las preguntas de «¿cuándo me llega?» te ocupan buena parte del día, nuestra recepcionista las contesta por WhatsApp, web y correo con tus plazos y tus reglas, y te pasa a ti las que llevan una fecha importante detrás.
